La IA agéntica permite a los sistemas interactuar de forma autónoma para cumplir objetivos complejos, superando la mera respuesta a consultas.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) destaca la necesidad de integrar la privacidad desde el diseño en estos entornos autónomos.
El nuevo documento analiza vulnerabilidades y amenazas específicas que los agentes de IA presentan para la privacidad de los usuarios.
Se proponen medidas técnicas y organizativas para que responsables y encargados mitiguen los riesgos sobre los derechos y libertades.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha lanzado una guía de orientaciones centrada en la Inteligencia Artificial (IA) agéntica. Estos sistemas se distinguen por su capacidad de operar con autonomía, enriqueciéndose del entorno digital para ejecutar tareas sin supervisión constante, lo que plantea retos inéditos en materia de cumplimiento normativo.
El salto de la IA generativa a la IA agéntica
A diferencia de los modelos tradicionales que se limitan a generar contenido o responder preguntas, la IA agéntica interactúa proactivamente con otros sistemas y datos para alcanzar metas fijadas. Esta capacidad de ejecución autónoma introduce una capa de complejidad técnica que impacta directamente en el control de los datos personales tratados.
La autoridad de control subraya que el conocimiento profundo de esta tecnología es el primer paso para una implementación segura. La evolución constante de estos agentes exige que las organizaciones adopten decisiones informadas, garantizando que la autonomía de la IA no derive en un procesamiento de datos impredecible o ilícito.
Análisis de riesgos y cumplimiento normativo
El documento de la Agencia estructura el análisis partiendo de una descripción técnica de los sistemas agénticos para luego profundizar en sus vulnerabilidades y amenazas específicas. Al actuar como entidades que toman decisiones intermedias, estos sistemas pueden exponer información sensible si no se establecen perímetros de seguridad adecuados.
La AEPD defiende el uso de estas capacidades para fortalecer la privacidad desde el diseño. En lugar de ver la autonomía como un riesgo absoluto, se insta a los desarrolladores a programar a los agentes para que apliquen filtros de minimización de datos y anonimización de forma automática durante su interacción con el entorno digital.
Medidas para responsables y encargados
Para reducir el impacto sobre los derechos de las personas, las orientaciones enumeran una serie de medidas que deben adoptar quienes decidan implementar estos tratamientos. El objetivo es eliminar o mitigar las brechas de seguridad que la IA agéntica podría aprovechar debido a su naturaleza dinámica.
Estas recomendaciones buscan que los responsables mantengan el control sobre el flujo de información, asegurando que la normativa de protección de datos se cumpla en cada fase de la actividad del agente. La transparencia y la trazabilidad de las acciones realizadas por la IA se consolidan como elementos clave para la rendición de cuentas en este nuevo escenario tecnológico.