La mayoría de los directivos vive con una falsa sensación de seguridad. Creen que, por el simple hecho de no tener voluntad de delinquir o por contar con procesos internos básicos, su organización está a salvo de las autoridades. Sin embargo, la realidad regulatoria actual es implacable: la ignorancia o el descuido no eximen de la responsabilidad penal de la persona jurídica. Un error administrativo de un empleado o una gestión deficiente de terceros pueden desencadenar multas millonarias e incluso la disolución de la sociedad.
El compliance no es un conjunto de documentos estáticos guardados en un cajón; es la barrera real entre la continuidad del negocio y un desastre reputacional y financiero que muchos no ven venir hasta que reciben la notificación judicial.
1. La detección de riesgos que nadie quiere ver
El primer error, y el más común, es pensar que «en mi sector no pasa nada». Lo que muchos no ven es que los riesgos evolucionan más rápido que los manuales internos. Un mapa de riesgos desactualizado es, a efectos legales, inexistente. Las sanciones por incumplimiento normativo suelen originarse en áreas que la empresa consideraba bajo control, pero que carecían de una vigilancia activa y profesional.
2. Cultura de cumplimiento vs. cumplimiento de papel
¿Estás seguro de que tu equipo sabe cómo reaccionar ante un conflicto de intereses? Un modelo de compliance eficaz requiere que el compromiso nazca en la alta dirección y permee a cada estrato de la empresa. Los tribunales detectan con extrema facilidad los sistemas «cosméticos», diseñados solo para cubrir el expediente. Si el sistema no es real, la eximente de responsabilidad desaparece.
3. El canal ético como termómetro de salud
No basta con tener un correo electrónico para denuncias. La normativa exige canales que garanticen la confidencialidad y protejan al informante. No contar con una gestión profesional de estas comunicaciones es dejar una bomba de relojería activada dentro de la estructura corporativa. El coste de no actuar ante una alerta interna es infinitamente superior al de gestionar una incidencia a tiempo.
4. Vigilancia de terceros y debida diligencia
Puede que pienses que los riesgos terminan en la puerta de tu oficina, pero la ley te hace responsable de con quién haces negocios. La falta de control sobre proveedores y socios comerciales es una de las vías de entrada más frecuentes para delitos de corrupción o blanqueo de capitales. Este error lo hemos visto decenas de veces: empresas solventes arrastradas por las prácticas ilícitas de un colaborador externo.
5. Formación continua y evidencias documentales
La mayoría cree que cumple porque impartió una charla hace tres años. Sin embargo, ante un juez, lo que no está documentado y actualizado no existe. La trazabilidad de las acciones de prevención es la única herramienta válida para demostrar que la empresa puso todos los medios a su alcance para evitar el ilícito.
6. Revisión y actualización periódica
Las leyes cambian, los mercados se transforman y los delitos digitales se sofistican. Un sistema de prevención estático es un sistema vulnerable. La revisión periódica por expertos externos asegura que los controles siguen siendo eficaces frente a las nuevas obligaciones normativas que surgen cada año.
Mantener una empresa a flote hoy en día requiere algo más que una buena gestión comercial; exige una vigilancia constante sobre las grietas legales que pueden hundir años de esfuerzo. Seguir operando bajo la premisa de que «nunca pasa nada» es asumir un riesgo que ninguna cuenta de resultados puede soportar a largo plazo. En Audidat evaluamos tu caso de forma personalizada, identificando esas vulnerabilidades que suelen pasar desapercibidas en el día a día para que puedas centrarte en lo que realmente importa: tu negocio. Habla con un consultor para entender cómo el compliance se convierte en tu mejor activo de tranquilidad, sin complicaciones y con la solvencia de quien conoce de cerca los riesgos reales del sector.
Preguntas frecuentes
¿Puede mi empresa ser sancionada si yo no sabía que se estaba cometiendo un delito?
Sí. La responsabilidad penal de las personas jurídicas establece que la empresa puede ser condenada por delitos cometidos por empleados o directivos si no se han ejercido los deberes de supervisión, vigilancia y control adecuados.
¿Es obligatorio tener un modelo de prevención de delitos para todas las empresas?
Aunque no es una obligación impuesta para todas las pymes por igual, es la única vía legal para obtener una eximente o atenuante de la responsabilidad penal ante un tribunal. Sin él, la empresa queda totalmente expuesta a las sanciones máximas.
¿Qué ocurre si mi canal de denuncias no cumple con la Ley 2/2023?
El incumplimiento en la gestión del canal de denuncias conlleva sanciones económicas muy graves que pueden alcanzar los 600.000 euros, además del daño reputacional y la imposibilidad de contratar con el sector público.