La protección de los datos personales es un derecho fundamental reconocido en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y por nuestro Tribunal Constitucional. Es por ello que en Europa y en España se han aprobado normas para proteger los datos personales de los ciudadanos: el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD).

En este sentido, interesa subrayar que el citado Reglamento General de Protección de Datos proporciona un marco modernizado y basado en la rendición de cuentas para la protección de los datos en Europa. De tal modo, su artículo 5.2 establece expresamente el principio de «responsabilidad proactiva», según el cual el responsable del tratamiento será responsable de poder demostrar el cumplimiento de la normativa de protección de datos personales ante las autoridades de control competentes (en nuestro caso, la Agencia Española de Protección de Datos).

Si existe un tipo de datos necesitados de una especial protección, estos son los datos relativos a la salud de las personas.

Es por ello que todas las oficinas de farmacia están obligadas a observar con exquisita diligencia la normativa de protección de datos personales, a fin de preservar la dignidad y los derechos fundamentales de sus pacientes y clientes, así como garantizar el carácter confidencial de los datos referentes a su salud.

Estas reflexiones adquieren, como ahora veremos, una singular trascendencia en el contexto de la denominada «nueva normalidad».

Nunca, hasta la expansión del virus Covid-19, habíamos comprendido suficientemente bien la trascendental importancia de las medidas de higiene para la protección de nuestra salud.  Quizá tampoco hasta ahora habíamos estado tan expuestos a ciberataques de todo tipo. La situación de emergencia sanitaria generada por el virus ha obligado al distanciamiento social y a adoptar nuevos esquemas organizativos de trabajo basados en la tecnología digital que han venido para quedarse. Este nuevo escenario conlleva un aumento de los riesgos y amenazas para la ciberseguridad de los centros sanitarios y la confidencialidad de la información de sus pacientes.

Las oficinas de farmacia no son una excepción a esta nueva realidad, máxime cuando ya venían siendo objeto de un importante y gradual proceso de digitalización. En este sentido, la «ciberhigiene» en la oficina de farmacia es más importante que nunca para la protección de los datos relativos a la salud de sus pacientes y clientes de los virus propagados por los ciberdelincuentes.

Así, en materia de ciberhigiene, la Agencia Española de Protección de Datos recomienda la implementación de medidas técnicas de seguridad tales como el uso de contraseñas seguras y segundo factor de autenticación, herramientas de copias de seguridad, contar con los sistemas actualizados en todo momento, o el cifrado de los dispositivos informáticos, entre otras.

En Audidat entendemos que la protección de los datos personales es una cuestión de responsabilidad y de respeto de derechos, que ha de ser tomada en consideración con la verdadera importancia que tiene, apostando por el fomento de una cultura de protección de datos que vaya más allá de la mera preocupación por las sanciones que la normativa recoge. Esta es la perspectiva adecuada que ha de adoptar toda oficina de farmacia diligente y responsable.

Audidat, como empresa comprometida con un modelo de «privacidad saludable» a lo largo de su dilatada experiencia, pone a disposición del sector farmaceutico sus servicios especializados en materia de protección de datos personales, que ahora se complementan con su innovador

«Programa de cumplimiento normativo – Audidat CUMPLE».

 

¿Quiere que le ayudemos a cumplir?
CONTÁCTENOS Y LE INFORMAMOS