La digitalización de edificios críticos los convierte en objetivos prioritarios para ciberataques.
El mantenimiento técnico es clave para prevenir accesos indebidos y vulnerabilidades OT.
Es vital aplicar segmentación de redes, autenticación multifactor y actualizaciones constantes.
Normativas como ISO/IEC 27001, IEC 62443 y NIS2 orientan la protección integral de estos entornos.
Edificios inteligentes: beneficios operativos y nuevos riesgos
La creciente dependencia tecnológica en infraestructuras críticas ha aumentado la preocupación por su exposición a ciberamenazas. El debate público sobre su vulnerabilidad volvió a intensificarse tras el reciente «gran apagón», pese a que no fue causado por un ataque informático. El precedente del Hospital Universitario de Düsseldorf en 2020, donde un ciberataque paralizó quirófanos y costó una vida humana, sigue marcando un hito sobre los riesgos reales de estas amenazas.
Los sistemas actuales de gestión de edificios integran múltiples tecnologías (IoT, sensores, BMS, videovigilancia) que amplían la superficie de ataque. La convergencia entre redes IT y OT permite que una falla de seguridad afecte a todo el edificio, exponiendo datos confidenciales y comprometiendo la operación. Estudios recientes revelan que hasta un 38 % de los edificios inteligentes han sufrido intrusiones debido, en muchos casos, al uso de contraseñas por defecto o a configuraciones inseguras.
Vectores de ataque en entornos OT
Puertas de entrada y amenazas específicas
Los entornos OT, centrados en la disponibilidad, presentan vulnerabilidades que los atacantes explotan mediante rutas indirectas: phishing, fallos sin parchear, ingeniería social o credenciales comprometidas. El acceso a través de sistemas expuestos, como la videovigilancia, puede permitir movimientos laterales dentro de la red y comprometer dispositivos críticos.
Se han documentado ataques de ransomware dirigidos específicamente a sistemas de automatización, denominados siegeware, donde se exige un rescate para devolver el control de funciones vitales como la ventilación o los accesos. Además, los accesos remotos inseguros —como VPN sin MFA— representan más del 50 % de los incidentes recientes, sobre todo en redes planas sin segmentación.
Vulnerabilidades comunes en edificios inteligentes
Los dispositivos IoT que conforman estos edificios frecuentemente presentan debilidades básicas, como contraseñas predeterminadas, firmware obsoleto o interfaces sin protección. La integración de equipos antiguos sin soporte y las actualizaciones mal gestionadas agravan el riesgo.
Otras amenazas incluyen la falta de cifrado en el almacenamiento de datos, APIs mal configuradas y redes interconectadas sin filtros adecuados entre sistemas de control y redes corporativas. Esta situación convierte cualquier fallo menor en una potencial brecha de seguridad mayor.
El rol esencial del mantenimiento en la ciberseguridad
El personal de mantenimiento, conocedor directo de los dispositivos físicos y sistemas técnicos (PLC, sensores, HVAC), juega un papel esencial en la ciberprotección de infraestructuras. Su colaboración con departamentos de TI y ciberseguridad es clave para integrar prácticas seguras en cada intervención técnica.
Esto incluye actualizar credenciales, validar el cumplimiento de protocolos por parte de proveedores, y aplicar controles antes de conectar nuevos dispositivos. También se deben implementar listas de verificación y protocolos de respuesta ante incidentes, incluyendo simulacros coordinados con el área de seguridad.
Estrategias clave de mitigación
Segmentación, autenticación y actualizaciones
La segmentación de redes es fundamental. Modelos como Purdue introducen zonas de control intermedias (DMZ) que dificultan el acceso a los sistemas OT desde redes externas. La autenticación multifactor y el cambio de contraseñas de fábrica son prácticas esenciales para proteger accesos remotos y cuentas críticas.
Las actualizaciones periódicas de firmware y software, aunque puedan implicar paradas operativas, son indispensables. Estas deben realizarse dentro de ventanas de mantenimiento programadas, tras pruebas de compatibilidad, y sobre la base de un inventario actualizado de activos.
Monitoreo continuo y defensa en profundidad
El monitoreo permanente de sistemas técnicos mediante herramientas IDS/IPS específicas permite detectar anomalías y prevenir ataques antes de que escalen. La implementación de barreras sucesivas de protección (firewalls, VLANs, diodos de datos) conforma una defensa en profundidad eficaz.
Este enfoque escalonado permite mitigar tanto amenazas comunes como técnicas avanzadas, ofreciendo una protección robusta y adaptable a las características de cada edificio.
Marco normativo aplicable
Estándares internacionales y legislación europea
La norma ISO/IEC 27001 establece los requisitos para un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información aplicable a cualquier entorno digital. Por su parte, la serie IEC 62443 está centrada en la ciberseguridad industrial, definiendo medidas específicas para fabricantes y operadores de sistemas OT.
La Directiva NIS2 de la Unión Europea impone obligaciones a operadores de infraestructuras críticas, exigiendo medidas técnicas avanzadas, reporte de incidentes y gestión proactiva de riesgos. Aunque los edificios inteligentes no estén siempre explícitamente incluidos, sí forman parte de sectores regulados como sanidad, energía o transporte, por lo que aplicar sus principios es igualmente relevante.
Recomendaciones prácticas para el mantenimiento diario
En las rutinas de mantenimiento, se recomienda establecer listas de verificación para cada intervención: cambio de contraseñas, desactivación de servicios innecesarios, verificación de registros de acceso y revisión de parches. Todo nuevo dispositivo debe ser validado antes de su conexión, y los accesos remotos deben realizarse mediante VPN cifradas y autenticación robusta.
Asimismo, deben existir protocolos de respuesta a incidentes que incluyan al equipo de mantenimiento, permitiendo aislar sistemas, restaurar servicios y notificar rápidamente. La colaboración constante con TI permite alinear acciones físicas y digitales en una estrategia de seguridad coherente.
Un nuevo paradigma
Los edificios inteligentes representan un nuevo paradigma de infraestructura crítica: altamente funcionales pero también expuestos a múltiples vectores de ataque. Los responsables de mantenimiento deben asumir un rol proactivo en su defensa, aplicando medidas técnicas y organizativas, y alineándose con estándares internacionales. Solo así se podrá garantizar la disponibilidad, integridad y seguridad de servicios esenciales, protegiendo tanto a las personas como a la organización frente a amenazas digitales en constante evolución.